lunes, 4 de agosto de 2014

CIERRE

Hace bastante tiempo ya tenía yo la costumbre de escribir algunos apuntes, frecuentemente sobre un tema de actualidad, y los guardaba en mi disco duro relegándolos entonces al más absoluto de los olvidos. A finales de 2009 me pidieron que montara un blog para otros y aproveché las nociones básicas que tuve que adquirir para hacer mi propio blog, éste que están leyendo. Mi idea era colocar en él aquellos apuntes y que amigos y familiares que me conocían supieran algo de lo que se me pasaba por la cabeza y presentaba en el blog y que debatiéramos sobre ello. Me equivoqué; a los españoles no nos gusta debatir sino discutir –casi siempre con violencia oral o incluso física– y a casi nadie le interesaba lo que yo pudiera pensar y mucho menos al elevado precio de perder un par de minutos para leer cada entrada que iba publicando.

No es ningún secreto que en los institutos y universidades españolas no se practica el debate, de ahí que la gran mayoría no sepa ni expresarse, y argumenten eso de "a mí con tal de que se me entienda..." o, aún más contundente, en una discusión se utiliza el sutil argumento de llamar al otro cabrón, y se acabó (al menos su parte puramente dialéctica).

Hubo desconocidos que me leyeron incluso desde países lejanos, pero mi idea inicial de que me siguieran los que me rodeaban fracasó y sólo recurriendo casi a la extorsión conseguí que a veces me leyeran mi mujer o mi hija. No sé si llegaron a media docena las personas que enviaron comentarios.

Ahora, tras más de cuatro años y medio ya me cansé y además pienso que sobran blogs y faltan lectores. Para colmo, tengo la convicción de que mi blog no es de los peores pero tampoco está entre los mejores, así que echo el cierre –ya amagué con esto de cerrar a principio de año, porque la idea lleva tiempo dando vueltas en mi cabeza– y vuelvo al viejo sistema de escribir para mí, guardarlo sin publicar para quizás echarle un vistazo pasado algún tiempo y, sencillamente, borrarlo un día que haga limpieza en el ordenador. 

viernes, 1 de agosto de 2014

...son los otros

Casa en Rhode Island sin vecinos molestos
Hay una frase muy conocida y manejada con frecuencia que afirma que el infierno existe, son los otros. Pertenece si no recuerdo mal a una obra de Jean Paul Sartre titulada «A puerta cerrada». Estoy seguro de que la mayoría piensa que la frase es acertada, pero si alguien no está de acuerdo, eso puede significar una de estas dos cosas:

a) no vive en este planeta; una auténtica suerte, o
b) él mismo es peor que un infierno para los otros y –además– le da lo mismo.

Aunque no sea ésa la intención original de la frase, una confirmación de esa afirmación pueden obtenerla en la diaria convivencia con vecinos quienes habitan en un piso/apartamento o incluso en un chalet, adosado o no; quedan por lo tanto excluidos tan solo los trogloditas, los vigilantes de faros y los poseedores de grandes mansiones. En mi vivienda habitual «disfruto» de unos desaprensivos en el piso de arriba que no reprimen mínimamente la producción de ruido e incluso yo diría que gozan al producirlo, por eso mi tranquilidad sólo es posible cuando se encuentran fuera, pero el caso es que mi horario para acostarme y levantarme está fijado por ellos; cuando ellos se despiertan y levantan a eso de las 7 de la mañana yo debo despertarme (puedo seguir en la cama, claro, pero no apetece) porque el zafarrancho y frecuentes peleas que montan lo hace inevitable aun usando tapones para los oídos. Es más, si ellos salen de noche y vuelven a hora avanzada, no tienen empacho en hablar a gritos y taconear hasta que se acuestan, lo que supone que debo interrumpir mi sueño porque desgraciadamente las constructoras y arquitectos españoles no otorgan la mínima importancia al aislamiento acústico –ni al térmico, dicho sea de paso– y por lo tanto cualquier actividad que genere ruido es necesariamente compartida al menos por el vecino contiguo. Me pregunto si pegarles un tiro se consideraría defensa propia (es una pregunta retórica, porque no tengo pistola).

Por añadidura, la parte femenina de esta pareja es partidaria del uso casi continuo de tacones y gusta de hacérselo saber a los demás, aunque peor es el comportamiento que permiten a sus hijos, en especial un varoncito de unos diez o doce años al que entusiasma arrastrar sillas como entretenimiento habitual desde que era un bebé, sólo interrumpido por los saltos y la práctica de algún deporte in situ, desde el fútbol al hockey.

Hace nueve años me permití sugerir a este vecino, de la manera más encantadora de que fui capaz, que pusiera fieltros en las patas de las sillas y no se prodigaran con los tacones. Se ofendió. Al parecer aquello iba contra el liberalismo de sus principios.

La historia se repite en este momento, cuando paso mis vacaciones en un apartamento de una población de la costa y desgraciadamente tengo vecinos más arriba, una pareja con cuatro angelitos. También sus hijos son entusiastas del arrastre de sillas y no se privan de esta práctica durante horas, con especial empeño durante la siesta. Todavía recuerdo cuando yo era niño y mi madre me obligaba en verano a acostarme un rato tras el almuerzo, como hacían casi todas las madres con sus hijos. Qué tiempos...

En fin, no son las proezas sonoras de los vecinos lo más terrorífico de la convivencia, pero si usted tiene mala suerte –algo bastante probable dado el alto porcentaje de cafres– uno de estos vecinos puede amargarle la vida. Como a mí.

sábado, 5 de julio de 2014

Rolling Stones ¿forever?: no, por favor

El pasado día 25 de junio tuvo lugar en Madrid, en el Santiago Bernabeu, el que dicen que será el último concierto de este grupo en España algo que, teniendo en cuenta que ya ha sido dicho varias veces, no debe ser tenido muy en cuenta, más aún considerando que sus conciertos son un negocio muy lucrativo y sin riesgo, salvo el de que alguno de sus vetustos miembros sufra una luxación durante el recital.

He leído que ha llegado a pagarse hasta 4.500€ por una entrada VIP y las entradas normales tampoco es que las regalaran. Tengo que decir para dar ya una idea de lo que opino de este grupo que aunque me hubieran ofrecido gratis una de esas entradas VIP no habría ido. Se dijo en la prensa que en la prisión de Guantánamo torturan o torturaban a los presos poniéndoles heavy a buen volumen. Conmigo bastaría ponerme a los Rolling para que delatara a quien quisieran, confesara todo lo que pudiera saber y de no cesar el ruido llegaría a abrirme las venas.

Dicho lo anterior, que con seguridad causará escándalo, furor, desprecio, etc. etc., tengo que aclarar que este grupo me disgusta desde su creación hace más de 50 añosy que el paso del tiempo no ha hecho sino aumentar este desagrado. Soy amante de la música y entiendo que eso me hace incompatible con grupos como éste, porque no es la música el material con el que esta gente trabaja, sino otros asuntos como el ruido aturdidor, el escándalo, los saltitos y contorsiones, los vatios de sonido, el láser…  el espectáculo, vamos. Nada que ver con los que en su día fueron sus supuestos rivales, The Beatles, estos sí llenos de melodía, armonía y en resumen de gusto notable en la mayor parte de su obra. Además, tuvieron la decencia de disolverse a los diez años de trayectoria.

Haciendo un esfuerzo, me he leído unas cuantas crónicas del concierto de Madrid y en ninguna de ellas se hace la más mínima referencia a la musicalidad de esta gente o la calidad de sus nuevas canciones; siempre se nombra su energía, su espectáculo, su longevidad y las cuatro canciones de siempre. Digo cuatro porque las tengo contadas.

Es curioso, no creo que sean más de esas cuatro melodías de los Rolling Stones las que una persona de la calle pueda recordar o tararear, y prácticamente ningún intérprete las versiona, mientras que son cientos las versiones que se han hecho de las canciones de The Beatles en entornos musicales muy diferentes, desde el rock al jazz, desde la música clásica al pop. Hay una gran diferencia, aunque es cierto que las comparaciones son odiosas y más en este caso en que se comparan dos grupos que perseguían diferentes objetivos.

Es posible que alguien esté ya rumiando ese dicho que rechazo y he rechazado incluso en este blog varias veces, eso de «sobre gustos no hay nada escrito», que viene a ser la coartada para justificar cualquier desatino. Es cierto que cualquiera tiene todo el derecho de ser un fanático de los Rolling Stones, a pagar 5.000€ por una entrada (si los tiene) y a coleccionar y escuchar sus discos con pasión, pero de ninguna manera debería presumir por ello de ser un amante de la música.
  
Este grupo es, eso sí, un fenómeno de masas –como lo es el fútbol– y por esa razón arrastran multitudes y por esa razón los famosos acuden invariablemente a sus conciertos para que pueda comprobarse que no se pierden una.

Y ahora, escuchemos el último hit de esta gente, ¿Satisfaction?, ¿Sympathy for the devil?......

viernes, 27 de junio de 2014

Sin vuelta atrás

Por supuesto, el título es muy vago y puede referirse a cualquier tema, así que me apresuro a aclarar que voy a hablar de vicios del lenguaje, para que la mayoría de los que han llegado hasta aquí pueda abandonar la lectura sin más demora si es que el asunto no les interesa.

Con el auge de las telecomunicaciones –a lo que acompaña un lamentable descenso de la comunicación personal–, lo que antes eran apariciones ocasionales de modismos que deformaban el lenguaje, ahora se han vuelto un chaparrón que amenaza con dejar nuestro pobre idioma reducido a un dialecto esperpéntico. ¿Exagero?, ni mucho menos, aunque a casi nadie le importa porque, como el aire, el lenguaje es gratis, y lo gratis no se valora.

Hay que despedirse de los signos de interrogación y exclamación de apertura, nadie los usa ya salvo cuatro fieles entre los que me encuentro. Lo peor es que quienes abandonan ese uso –si es que alguno se para a pensarlo– creen que no tiene importancia porque otros idiomas no los utilizan ni los utilizaron nunca. Y es cierto, como no lo es menos que en español tenemos una entonación y una gramática bien diferentes de las de esos otros idiomas. En inglés, por fijarnos en el más extendido y el que es luz y guía para todos los creativos, una pregunta se inicia progresivamente desde un tono de voz normal hasta alcanzar la máxima subida de entonación. En español, al iniciar la pregunta modificamos de manera radical el tono, que se mantiene más o menos homogéneo durante toda la pregunta, de ahí la necesidad del signo de apertura en el idioma escrito. También, y como he dicho alguna vez, si un español dice «soy simpático» no se sabe si afirma o pregunta, mientras que en inglés lo uno o lo otro hasta se escribe de forma diferente «I am nice» o «am I nice», ni siquiera necesita signo alguno.

Otro vicio del que me parece que no hay remedio es la torpe confusión entre oír y escuchar, tengo que reconocer que no comprendo cómo pueden confundirse esos dos verbos si nadie –casi nadie– confunde ver y mirar, que son los equivalentes para el sentido de la vista. El segundo de cada caso supone la intervención de la voluntad, es decir, oír y ver son inevitables si se está despierto, mientras que para escuchar y mirar hay que aplicarse a ello.

Ayer, en un reportaje de la televisión en el que se hablaba del tremendo ruido ambiental, una madre decía «había tanto ruido que mis hijos no me escuchaban». No pude evitar decir en voz alta que haberles dado un cachete, porque escuchar depende de la voluntad del oyente, por tanto lo que ella decía era que sus niños no habían querido prestarle atención. En realidad, se adivinaba que lo que ella quería expresar era que el excesivo ruido del entorno impedía que sus hijos pudieran oírla. En fin, los ejemplos diarios en los medios son numerosos y es así como ya habla la gente, al menos la iletrada. Curiosamente, no he presenciado nunca que un español que hable inglés confunda «hear» (oír) con «listen» (escuchar), excepto aquel imbécil acompañante de la idem Ana Botella que soltó en Buenos Aires el famoso no listen the ask. Por supuesto que tampoco un nativo angloparlante dice esos disparates, no son tan asnos.

Dencanse en paz el tratamiento de usted, algo obligado por la educación y la gramática, pero que ya se esfumó al desaparecer prácticamente los modales y el estudio del lenguaje, quizás por un extraño efecto combinado de coleguismo y herencia falangista. Ahora, cualquiera se permite tutearle aunque el hablante tenga 17 años y usted 90 o sea juez del Tribunal Supremo. El tuteo se ha impuesto no como signo de cercanía, sino como falta de respeto, algo sin paralelo en otros países y lenguas europeas continentales. Poco a poco lo han ido aceptando hasta empresas que tradicionalmente guardaban las formas, como pasaba con El Corte Inglés.

Está también el asunto de la coma decimal. Ya sé que los relojes, radios y aparatos electrónicos que compramos traen como separador entre parte entera y decimal el punto, a la manera anglosajona adoptada por los orientales, que las cilindradas de los coches vienen inevitablemente como 1.6 o 2.2 etc., pero ¿es eso razón para que abandonemos nuestras propias costumbres y ya ocurra que es normal en el habla cotidiana que alguien dé una cifra incluyendo ese maldito punto de separación?

Ya casi ni menciono todo lo demás, esos desagradables disparates de «punto y final», «gratis total», «LAS miles de personas», «colapso» por derrumbe o desplome, «casual» por informal, «bizarro» por extraño o raro, etc. La RAE terminará aceptando todo de alguna forma, como aceptó que «antípodas» o «maratón» fueran también femeninos, cuando son palabras del género masculino de toda la vida, no tengo muy claro si ese feminismo militante que ha impuesto el uso de la @ para la referencia a ambos géneros es también responsable de otros desafueros gramaticales.

miércoles, 18 de junio de 2014

Tierra de María Santísima

La verdad es que resulta peligroso escribir sobre este tema, teniendo en cuenta mi relación con esa tierra y que quizás el grupo más numeroso de lectores provenga de por allí, pero como ya me dijeron una vez, «está claro que no tengo este blog para ganar amigos».

Para quienes no tengan una relación frecuente o intensa con Andalucía, yo les propondría que accedieran desde este mismo medio, Internet, a periódicos digitales de esa región y si es la primera vez que lo hacen se quedarán sorprendido al observar que la primera página de muchos ellos –fundamentalmente el que se autoconsidera espejo y correo de toda la región, fundado en 1899 por un cardenal– en numerosas ocasiones está dedicada en buena parte a sucesos tan importantes y trascendentales como puedan ser la coronación de tal o cual vírgen, la imposición de algún fajín o medalla militar a una de esas imágenes, la celebración del aniversario de esas coronaciones, Corpus, el anuncio de un besamanos, alguna romería, la restauración de una talla, confección del manto o palio, etc. etc. Da lo mismo el motivo, lo fundamental es celebrar y adorar a alguna de esas muñecas que por lo general no tienen ni cuerpo. Buen ejemplo de idolatría.

¿De verdad que la mente de esos habitantes está ocupada en su casi totalidad por esos asuntos? Pues no, al menos en aquellos que yo conozco de la zona, pero también es verdad que aun no siendo excesivamente devotos, muchos respiran eso que podríamos llamar el hecho mariano con toda naturalidad, incluso los que no participan de ninguna actividad relacionada. Quizás por un exceso de localismo, aparentan creer que lo normal es lo suyo y que «los de fuera» son, simplemente, unos extraviados que envidian su suerte.

Por eso es que podemos ver gente llorando cuando su cofradía no puede procesionar sus imágenes en la Semana Santa a causa de la lluvia o nos quedemos aterrorizados al observar la devoción que muestran quienes son aficionados a la romería del Rocío, un espectáculo penoso para quienes anteponen la inteligencia a la devoción y sobre todo para quienes pretenden que la racionalidad predomine en las actividades de los humanos. Allí se va a cantar, bailar, beber y emborracharse; muy divertido para quien le guste, pero difícil de encajar como manifestación religiosa.

El daño que esa romería causa a la reserva de Doñana es pavoroso. Recientemente, el director de esa estación biológica ha dicho: «Si usted es ornitólogo o un simple amante de la naturaleza y pide visitar Doñana, lo tiene difícil. Pero si se cuelga un medallón y peregrina al Rocío, puede pasar por el parque y tirar botellines con impunidad». No son sólo botellines, sino toneladas de basura, caballos y mulos reventados y la vegetación parcialmente arrasada. Son cientos de miles de personas, miles de vehículos todoterrenos o tractores y cientos de caballos. He leído que allí usted puede beber alcohol mientras conduce en presencia de agentes de la Guardia Civil, y no ocurre nada.

Ante las manifestaciones folclórico-religiosas no hay barrera alguna y gente de otras partes acuden para realizar las mismas hazañas que los nativos y son más que numerosos los personajes famosos que se apuntaron o apuntan a la romería; desde la duquesa de Alba o la reina Sofía e infantas, hasta Mario Conde; desde la “musa” del PP Norma Duval a Tita Cervera y Carmen Martínez-Bordiú, y por supuesto buena parte de los que forman el famoserío de toreros, actores, tonadilleras, etc.

Todo esto tiene su punto culminante en el penoso espectáculo de una multitud de vociferantes energúmenos, plantados delante de la ermita de la «blanca paloma» (¿no habíamos reservado la imagen de la paloma para el espíritu santo?) que en un momento dado asaltan el recinto saltando sobre la verja con más fiereza si cabe que los sioux que atacaron al general Custer.

De verdad lamentable, y resulta consecuente que la imagen que de Andalucía se tiene en otras partes sea la de una región incapaz de producir nada que no sea juerga, fanatismo e ignorancia. No es la única no olviden los sanfermines, por ejemplo–, pero sí la que más.

lunes, 9 de junio de 2014

Rey sale, ¿rey entra?

Resulta que hemos tenido un rey durante 39 años –qué casualidad, los mismos que estuvo Franco– y que ahora ha decidido retirarse para dar paso a su hijo y heredero. Recuerdo todavía que cuando llegó, nada menos que en 1975, buena parte de la población por no decir que prácticamente toda, lo asumió como una liberación o con optimismo, aquello prometía nuevos aires, era aparentemente el fin de la era franquista, pese a que había sido educado, preparado y colocado por el dictador y nos lo presentaban con cierta aureola de liberalismo que le favorecía.

Ahora, cuando sabemos de sus numerosas aventuras extramatrimoniales, de sus golferías económicas que le han hecho rico, a él que como su padre vivía de los donativos de sus partidarios y de quienes esperaban obtener réditos en un futuro cercano, resulta que nos damos cuenta de que no ha sido oro todo lo que reluce al menos en lo que afecta a los ciudadanos, no así para él que ha podido disfrutar del oro que fluía para sus arcas o sus gastos suntuarios, el último de los cuales ha sido un «pabellón de caza» levantado junto al palacio de la Zarzuela, que nos ha costado a los españoles la friolera de 3,4 millones de euros –un gasto autorizado durante la presidencia de Zapatero– para albergar sus armas y triunfos de caza, incluyendo supongo a aquel oso borracho que le pusieron a tiro o a ese pobre elefante abatido durante su última aventura cinegética.

Ahora, se plantea el tema de la sucesión dando por hecho que los españoles somos tan amantes de la monarquía como lo fuimos en 1975 y mucho me temo que no hay nada más lejos de la realidad, aunque la realidad sea algo que poco importa a nuestros políticos. Antes, era normal que quienes nos rodeaban –y uno mismo– defendieran la presencia del rey por el supuesto beneficio que había aportado a la estabilidad del país y lo cierto es que los más numerosos en descalificarle eran elementos de la ultraderecha. Ahora las cosas han cambiado y se cuestiona razonablemente por qué un individuo –el príncipe Felipe–  cuyo mayor mérito es ser hijo de su padre, debe acceder a un puesto de trabajo y un rango que implica entre otras cosas impunidad frente a la ley, sin más justificación o esfuerzo.

¿Monarquía o república? Es un debate encendido de estos días en el que cualquier persona con sentido común optará por la segunda opción, digo yo. ¿Referéndum sobre esas alternativas? Ahí ya no lo tengo claro, en primer lugar porque mucho me temo que la mayoría de la población por desconocimiento, miedo o conservadurismo va a tomar la opción monárquica como suya y, como decía aquel, conviene recordar que los referéndums se hacen para ganarlos. Desde luego, no para cerrarnos una salida.

Además, y esto es el punto crucial, no está muy claro que sea éste el problema fundamental en la España actual ni que haya que desgastarse en una lucha que no aportará nada a la mejora del estado de ruina en que nos encontramos.

No sé si lo que opino es viable y tan razonable como para ser tenido en cuenta, pero yo diría que no es importante la inmediatez de ese referéndum y que me parecería sensato fijar un plazo para su convocatoria –de años, para cuando hayamos digerido esta horrible crisis– y dedicarnos antes de nada a iniciar las acciones que permitan esa salida sin dejarnos en el camino buena parte de lo que fuimos y somos.

Tengo que reconocer que mi miedo a la república no es el caos, como muchos gustan de anunciar, sino la posibilidad de que en esa utópica república resultara elegido como presidente un «Aznar», por poner un ejemplo. Malo fue tener «eso» de presidente del gobierno, pero ¿se imaginan soportarlo como presidente de la República Española? No sé, a mi parecer sería mejor dedicarnos a depurar nuestro sistema político, que falta le hace, y fijemos esa disyuntiva para –por ejemplo– dentro de cinco años. Ya saben aquello que aconsejaba San Ignacio de Loyola: en tiempos de tribulación no hacer mudanza.

domingo, 1 de junio de 2014

Políticos de fabricación nacional

Son muchas las veces que aquí o en discusiones en otros foros sostengo que me parece un error tremendo esa insistencia de muchos en afirmar que los políticos en España son mediocres, o sinvergüenzas, o corruptos, o lo que sea de cualquier maldad, simplemente porque la percepción que se extiende es que los políticos son extraídos de algún lejano yacimiento y que la ciudadanía se indigna al descubrir que no responden a las expectativas de pureza, honradez y eficacia que todos desearíamos encontrar en ellos.

Un error, en primer lugar, porque no cabe extrañarse de que si todos los días gritamos que todos los políticos son esto o lo otro, lo lógico es que sólo se metan en política los que son esto o lo otro y no personas rectas e inteligentes como somos nosotros. No entiendo que si cada día tropezamos con sacerdotes, abogados, fontaneros, arquitectos, dependientes de comercio, empleados de banca, urdangarines, etc. que son unos sinvergüenzas, sin que manifestemos extrañeza, nos escandalizamos cuando surge un José Luis Bárcenas, un Francisco Camps, una Esperanza Aguirre, un Oriol Pujol, etc.

¿Creen que habría corruptos si supieran que tras descubrirlos nadie votaría una lista electoral que los incluyera?, ¿cuántas personas se paran a pensar que si los políticos son una vergüenza es porque los ciudadanos somos una vergüenza? Parece que muy pocos, aunque hace pocos días he podido descubrir que no estoy solo en esta apreciación, pues he leído las declaraciones de un famoso actor italiano llamado Toni Servillo, protagonista de la película italiana La gran belleza que el año pasado ganó el Oscar a la mejor película extranjera y ahora de moda porque es el protagonista de otra película llamada Viva la libertad estrenada estos días. Además ha venido a España para presentar esa película y también para unas representaciones teatrales que según leo tenían agotadas las localidades desde hace meses (¿cómo se entera la gente con meses de anticipación de estas cosas?). Este actor ha dicho que «Los políticos son mediocres porque también los electores lo son» y como eso coincide con mi propuesta lo traigo aquí como apoyo a mi tesis, que es lo que siempre se hace cuando alguien de más renombre que uno mismo coincide con lo que uno se harta de proclamar sin ser escuchado.

Para reforzar lo que afirma, Servillo se pregunta cómo pudo ser elegido Berlusconi presidente del Consejo de Ministros italiano si no es por el voto de tanto italiano mediocre. De igual manera yo me pregunto cómo ha podido ser elegido por mayoría absoluta un tipo tan mentiroso y mediocre como Mariano Rajoy si no es porque el electorado está formado fundamentalmente por mediocres deseosos de ser engañados.

Hay ilusos que piensan que toda esa nube de nuevos partidos que están surgiendo traerán consigo una oleada de honradez y buen proceder que renovará el panorama político, sin darse cuenta de que esos partidos terminarán como los demás –¿se acuerdan de cuando el PSOE presumía de honradez?– porque inevitablemente si tienen éxito empezarán las tentaciones y además acudirán de inmediato los golfos. Un partido de éxito en las urnas atrae a los indeseables como «eso» que sabemos atrae a las moscas. En mi opinión cualquier renovación política debe pasar previamente por un auténtico cambio social –que ser honrado vuelva a ser una virtud– y más nos vale depurar a los partidos que ya existen que andar inventando lo que no sabemos cómo va a resultar. Puede que muchos no se acuerden, pero en Italia hace no tantos años los partidos que partían el bacalao eran la Democracia Cristiana y el Partido Comunista. Ahora esos desaparecieron y en su lugar surgieron joyas como esa Forza Italia, Liga Norte, Partido Democrático o Movimiento 5 Estrellas. ¿Se arregló algo con la innovación?

No nos hagamos ilusiones, la derecha posible en España es el PP o CiU y la izquierda que nos podemos permitir es el PSOE o IU. Exijámosles un cambio y si no somos capaces, a callar.

jueves, 22 de mayo de 2014

Pax Americana

Esta entrada viene a ser una continuación de otra bastante reciente en la que comentaba el correo recibido de un amigo, que contenía un texto acerca de la buena voluntad general de los EE.UU. en el plano internacional y su evidente ánimo pacifista.

Escribí esa entrada, pero se me quedaron en la cabeza algunos puntos que me gustaría haber añadido y que por no hacer el artículo interminable omití. Me acordaba de tantas y tantas intervenciones militares de EE.UU. en el mundo entero y de manera frecuente en eso que ellos llaman su «patio trasero» (backyard), es decir, desde su frontera con Méjico hasta la Tierra del Fuego, fundamentalmente para quitar o poner gobernantes a su antojo, dominando así países sin necesidad de tropas de ocupación permanentes.

¿Cuántas guerras han sido iniciadas por los EE.UU. aprovechando montajes realizados por ellos o simplemente mediante mentiras? No soy historiador, así que el primer caso que se me viene a la memoria es inevitablemente el de la guerra hispano-americana de 1898, cuyo estallido se debió al hundimiento en el puerto de La Habana del acorazado Maine. Este barco llegó a puerto sin permiso previo de las autoridades españolas –claramente una provocación–, pero España pasaba por graves problemas con los sublevados cubanos y se encontraba debilitada militarmente, así que hizo de tripas corazón y dio la bienvenida al acorazado americano en enero de 1898, enviado supuestamente para proteger a la población (?) e intereses americanos en Cuba. Tres semanas después el acorazado hizo explosión en el muelle produciendo una gran mortandad entre su propia tripulación, lo que dio la oportunidad de que el magnate de la prensa americana Hearst inculpara a España del hundimiento –decían que fue una mina colocada por los españoles– y lanzara su grito de «Remember the Maine, to Hell with Spain!» (¡Recuerda el Maine, al infierno con España!) facilitando que poco más tarde los EE.UU. declararan la guerra a España para vengar a sus muertos y defender a los infelices cubanos, que pasaron a ser más infelices aún cuando EE.UU. tomó posesión de la isla. Por cierto, Winston Churchill estuvo presente en esta guerra, iniciando así su larga carrera de rufián intrigante.

Ni siquiera en España se ha dado suficiente publicidad a las investigaciones que posteriormente se han realizado por entidades de Cuba o los propios EE.UU. (National Geografic entre otras) y documentos desclasificados en aquel país, por los que se descubrió que no fue una acción española la que hundió el acorazado, sino casi con certeza un accidente dentro del propio barco que produjo la explosión de su almacén de munición de proa, no descartándose tampoco como causa posible el hundimiento intencionado por parte de los propios EE.UU. (false flag) con el fin de hacerse con una excusa para apropiarse de Cuba y Puerto Rico, como deseaban y consiguieron. De regalo en el paquete iban Filipinas y otras cuantas islas del Pacífico que entonces eran de soberanía española.

Otro caso de false flag es el del trasatlántico Lusitania, usado como cebo tanto el buque como sus pasajeros, facilitando que Alemania lo hundiera en 1915 y justificando con ello la entrada de EE.UU. en la 1ª G.M., puesto que tras el fingido escándalo y dolor por la muerte de inocentes, se encuentra el hecho de que el buque transportaba grandes cantidades de munición y material militar, justificándose por lo tanto que Alemania lo torpedease, tras incluso colocar anuncios en la prensa norteamericana advirtiendo del riesgo que corrían quienes se embarcaran en él. Durante decenios el Reino Unido no ha permitido que los investigadores examinen el pecio, algo técnicamente fácil puesto que el barco se encontraba a poca distancia de Irlanda y a sólo 90 metros de profundidad. Un caso con bastantes similitudes con el hundimiento del Maine.

Es sabido que no fueron los EE.UU. quienes iniciaron la 2ª G.M., pero sí que su entrada en el conflicto tuvo lugar tras el ataque japonés a Pearl Harbor. Aquel ataque de Japón proporcionó motivo y tuvo la virtud de acallar a quienes en EE.UU. defendían el no intervencionismo en la guerra europea, con gran descontento de los fabricantes de armas americanos. Documentos desclasificados dan pie a pensar que ese ataque fue inducido por los mismos EE.UU. y reafirma esa idea el hecho de que los EE.UU. estuvieran sometiendo a Japón a un embargo insostenible y que en el puerto sólo estuvieran fondeados antiguos acorazados con la mayor parte de sus tripulaciones de permiso –era domingo– y por el contrario, los tres portaviones que tenían allí su base estaban todos efectuando misiones a distancias considerables durante esos días. Afortunada casualidad, ¿no? Y aparente torpeza de los japoneses.

Otra guerra tuvo lugar en Vietnam muchos años más tarde cuando EE.UU. decidió continuar y tener éxito allí donde Francia había fracasado pese a la ayuda económica americana. De todas maneras, el que no hubiera declaración de guerra y que las hostilidades fueran de escaso calado porque el presidente Johnson no contaba con la autorización del Congreso, animó a éste a montar un falso incidente, el del golfo de Tonkín, que sirvió de argumento para que ese Congreso diera al presidente manos libres para actuar contra Vietnam y dotación económica para ello. Hoy en día, documentos desclasificados e investigaciones realizadas en los EE.UU. han permitido llegar a la conclusión de que tal incidente en el golfo de Tonkín nunca tuvo lugar y que todo fue un montaje, posiblemente de la CIA, para iniciar una guerra a gran escala (que por cierto, perdieron). Hasta el gobierno de EE.UU. terminó admitiendo la mentira.

En marzo de 2003 comenzó el ataque de EE.UU. contra Irak con la excusa de que este último se preparaba para la guerra y poseía armas de destrucción masiva. Los únicos que en el mundo se creyeron semejante falacia fueron José María Aznar (Chema para sus friends), cegado porque el presidente Bush le incluyera en su círculo cercano, y unos cuantos iletrados repartidos por el planeta. Era una mentira tan evidente y el interés de EE.UU. por apoderarse de Irak tan notable que casi nadie se tragó aquella patraña. Sin embargo sirvió para que se iniciara una tremenda guerra y que los EE.UU. ganaran cantidades ingentes de dinero al apoderarse de la riqueza petrolífera del país y ocuparse después de su reconstrucción.

¿Seguimos hablando del pacifismo americano o nos ocupamos de sus acciones en Chile, Argentina, Méjico, Bolivia, Perú, Colombia, Cuba, República Dominicana, Haití, Panamá, Granada, Afganistán, Camboya, Laos, etc. etc.? Yo creo que mejor sería que usted  se preguntara por qué razón los EE.UU. son el gendarme universal y por qué es que en general damos por inevitable y bueno que así sea. Antes, para defendernos del comunismo... ¿y ahora?

lunes, 19 de mayo de 2014

El fútbol como inmunidad

En varias ocasiones he comentado las ventajas de las que en este desgraciado país disfruta el fútbol y todo lo que le rodea, así que no me voy a reprimir de señalar una nueva manifestación de esa inmunidad.

Creo recordar que fue en la madrugada del sábado pasado, es decir, en la noche del 17 al 18 de este mes, cuando unos minutos antes de las 2 de la mañana mi mujer y yo fuimos despertados alarmados por el ruido que producían lo que me parecían fuegos artificiales aunque dada la hora llegué a pensar que eran un grupo de bandidos o terroristas cruzando disparos con la policía.

Efectivamente eran terroristas, pero de un tipo no perseguido ni castigado, simples (muy simples) aficionados al fútbol que celebraban supongo que en las cercanías del aeropuerto –vivo bastante próximo– la llegada de su equipo que al parecer había ganado uno de los muchos títulos que ahora se disputan con la evidente intención de que sean muchos los clubes que consigan alguno de ellos y tener siempre entretenidos a los aficionados. Se trata de mantener a la ciudadanía en un jardín de infancia permanente; todos contentos.


Cabe asegurar que si alguien se atreve a montar tal escándalo a esa hora –calculo que no fueron menos de 50 cohetes– hubiera pagado literalmente por llevar a cabo semejante atropello, pero... se trataba del fútbol, y ya se sabe que el estado recompensa el efecto anestésico que produce sobre la población, permitiendo cualquier tipo de desatino, ya sea como en este caso sin importar que el vecindario esté descansando o los daños que sobre monumentos de propiedad pública –es decir, de TODOS– llevan a cabo los componentes de estos equipos y sus aficionados cuando celebran sus triunfos.

Hace años hice la prueba con un forofo futbolero que me atormentaba gritando cada vez que al presenciar la retransmisión por televisión de un partido se producía en el campo una situación que le apasionaba. Un día, mientras yo escuchaba un concierto, cada vez que terminaba una pieza me ponía a gritar como el futbolero hacía. Su reacción fue inmediata, preguntándome si yo estaba bien de la cabeza. Mi respuesta, naturalmente, fue que mi cabeza estaba bastante mejor que la suya, porque yo habitualmente no montaba semejantes escándalos.

De regalo, una frase de Jorge Luis Borges: "El fútbol es popular porque la estupidez es popular".


Posteriormente a esta entrada, el 15 de junio, se publicó un artículo en la prensa digital profundizando sobre este asunto. Si alguien quiere leerlo y mientras no lo borren, pinchar aquí.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Herencias y herederos


Hay algo en lo que no pensamos bastante porque está relacionado con la muerte y, aunque sostengamos lo contrario, la muerte nos impone cuando no amedrenta, es miserable y fea como feos son los cadáveres por más que a algunos vayan a rendirle honores en su capilla «ardiente» y el desfile ante el ataúd dure horas o días, como sucedió a la muerte del dictador, todavía me acuerdo de aquellos fantoches que se cuadraban, daban un taconazo y saludaban brazo en alto.

Repetía mi profesor de inglés una frase de Benjamin Franklin que afirmaba que las dos cosas ciertas en la vida son los impuestos y la muerte. Las herencias son una combinación de ambas y los tiempos que corren y más con la crisis actual han hecho que la perspectiva de heredar no resulte tan atrayente, porque son muchos los que ya saben que si se acepta una herencia se aceptan los bienes y también las deudas, salvo triquiñuela legal, que según parece la hay.

La mayoría no se preocupa por hacer testamento y de igual manera no cuenta con que un día u otro emprenderá el viaje al que no podrá llevar sus bienes materiales. El resultado es que vivimos como si el asunto no fuera con nosotros y con frecuencia son los herederos los que se encuentran con una situación farragosa y fiscalmente costosa.

El estado, ese omnipresente entrometido, mete sus narices en este asunto y regula hasta el último detalle, y así nos encontramos que si en vida conseguimos acumular algunos bienes a pesar del empeño que Hacienda pone en arrebatárnoslos, es el estado el que decide a quién podemos dejarlo en su mayor parte. Prácticamente no hay manera de evitar que se apropien de esos bienes los llamados herederos legales y si usted no tiene una buena relación con ellos o simplemente no tiene relación alguna no podrá evitar que a su desaparición se lancen como hienas sobre lo que deja y que a lo mejor usted hubiera deseado que fuera a parar a Greenpeace, por poner un ejemplo. Son esos herederos legales los que se apropiarán al menos de las dos terceras partes de la herencia; de todo si fallece intestado.

Da igual que esos herederos obligados sean hijos que le abandonaron cuando usted los necesitaba o a los que no ve hace veinte años, que sean unos padres a los que usted no quiere ver ni en pintura porque no cumplieron con su obligación, que sean hermanos a los que odie con toda intensidad: son ellos los que recibirán eso que se llama la legítima y quienes incluso se permitirán burlas cuando disfruten de aquello que ganaron sin mérito ni esfuerzo.

¿Por qué ese empeño del Estado en que sean sus familiares cercanos los que reciban su herencia? Según parece todo procede del tiempo en que éramos una sociedad fundamentalmente agrícola y las explotaciones eran sostenidas con el esfuerzo conjunto de padres e hijos, lo que hacía razonable cierta sucesión familiar, pero no cabe duda de que ya las cosas no son así y es el Estado el que perezosamente declina hacer las reformas legales oportunas para evitar la situación actual.

Por lo visto esto no es así en el mundo anglosajón, pero ya se sabe, copiamos todo lo que se nos pone por delante salvo lo que resultaría de verdadera utilidad social, parece que hay quienes de manera colectiva ya han pedido las modificaciones legales precisas para que en lo relativo a herencias nos incorporemos al mundo moderno pero ya se sabe que es mucho más fácil legislar a capricho –como hace el ministro Gallardón– que seguir los dictados de la lógica.

Leo que existe una iniciativa legislativa avalada por una asociación que pretende que se modifique la legislación española en cuanto a ese aspecto de los herederos forzosos equiparándonos a otros países de Europa, pero la triste verdad es que ni el gobierno lo toma muy en serio ni el empuje popular será masivo, porque casi todo el mundo interioriza que su vida va a ser eterna o poco menos. Es común pensar que sólo envejecen y mueren los demás olvidando que, como dice mi mujer, para morir basta con estar vivo.

domingo, 4 de mayo de 2014

Aprenda a chamar a polícia...

Hace nada menos que cuatro años publiqué en este blog un chiste brasileño (que allí llaman piada) en su idioma original porque me pareció mucho más adecuado y hoy hago lo mismo con un pequeño post de un periodista y escritor de aquel país llamado Luis Fernando Veríssimo. También como entonces, y por si alguien cree que no puede entender el portugués, hago una traducción posterior al español absolutamente de aficionado.

Para qué sirve la policía en España
Utilidade da polícia na Espanha
    Eu tenho o sono muito leve, e numa noite dessas notei que havia alguém andando sorrateiramente  no quintal de casa. Levantei em silêncio e fiquei  acompanhando os leves ruídos que vinham lá de fora, até ver uma silhueta passando pela janela do banheiro. Como minha casa era muito segura, com grades nas janelas e trancas internas nas portas, não fiquei  muito preocupado mas era claro que eu não ia deixar um ladrão ali, espiando tranqüilamente.

  Liguei baixinho para a polícia informei a situação e o meu endereço. Perguntaram-me se o ladrão estava armado ou se já estava no interior da casa. Esclareci que não e disseram-me que não havia nenhuma viatura por perto para ajudar, mas que iriam mandar alguém assim que fosse possível.

  Um minuto depois liguei de novo e disse com a  voz calma:

  - Oi, eu liguei há pouco porque tinha alguém no meu quintal. Não precisa mais ter pressa. Eu já matei o ladrão com um tiro da escopeta calibre 12, que tenho guardada em casa para estas  situações. O tiro fez um estrago danado no cara!

  Passados menos de três minutos, estavam na minha rua cinco carros da polícia, um helicóptero,  uma unidade do resgate, uma equipe de TV e a turma dos direitos humanos, que não perderiam isso por nada neste mundo.

  Eles prenderam o ladrão em flagrante, que ficava olhando tudo com cara de assombrado. Talvez ele estivesse pensando que aquela era a casa do Comandante da Polícia. No meio do tumulto,  um tenente se aproximou de mim e disse:

  -  Pensei que tivesse dito que tinha matado o ladrão.

  Eu respondi:

  -  Pensei que tivesse dito que não havia ninguém disponível.


********************
Aprenda a llamar a la policía

Tengo el sueño muy ligero y una de estas noches noté que había alguien andando a escondidas en la parcela de mi casa. Me levanté en silencio y permanecí un rato prestando atención a los leves ruidos que venían de allá fuera, hasta ver una figura que pasaba por delante de la ventana del baño. Como mi casa era bastante segura, con rejas en las ventanas y trancas en las puertas, no me preocupé mucho, pero estaba claro que no iba a dejar un ladrón por allí espiando tranquilamente.

Llamé a la policía hablando en voz baja e informándoles de lo que sucedía y de mi dirección. Me preguntaron si el ladrón estaba armado o en el interior de la casa. Aclaré que no y me dijeron que no tenían ningún patrulla cerca para ayudar, pero que mandarían a alguien en cuanto fuese posible.

Un minuto después llamé de nuevo y dije con voz calmada:

Oiga, llamé hace poco porque tenía un intruso en mi parcela. No hace falta que se den prisa. Ya maté al ladrón con un disparo de la escopeta del calibre 12 que tengo guardada en casa para estas ocasiones. ¡El tiro hizo un destrozo espantoso en el fulano!

Menos de tres minutos después estaban en mi calle cinco coches patrulla, un helicóptero, una unidad de rescate, un equipo de la TV y un puñado de miembros de ONG que no se perderían eso por nada del mundo.

Detuvieron al ladrón en flagrante, que asombrado miraba todo lo que ocurría. Tal vez se le ocurriera que aquella era la casa del comandante de la policía. En medio del tumulto, un teniente se me aproximó y me dijo:

Pensé que me había dicho que ya mató al ladrón.

Yo respondí:

Pensé que me había dicho que no había nadie disponible.

¡Ojo! Si le ocurre algo parecido, yo le recomendaría no hacer el experimento, si algo escasea en la policía es el sentido del humor. Para compensar, lea el artículo de Javier Marías de hoy en El País Semanal, aquí.

lunes, 28 de abril de 2014

EE.UU., el gran bienhechor

Un amigo de la adolescencia al que aprecio, pero que no destaca precisamente por sus sentimientos progresistas, me envió el mes pasado uno de esos correos que se difunden por las redes de manera exponencial y cuyo autor era –o parecía ser– uno de esos sudamericanos situados ideológicamente a la derecha de Pinochet o Videla.

El correo presentaba una defensa de los EE.UU. hecha con brocha gorda, sosteniendo la idea de que –literalmente– ese país era una especie de benefactor planetario. No merece la pena elaborar una argumentación detallada contra el panfleto porque es de planteamientos tan simples que evidentemente está elaborado por alguien con pocas neuronas y destinados a sus semejantes de igual dotación cerebral, hasta el punto de que atribuye a EE.UU. la concesión de los premios Nobel. No obstante, son más de lo que parece quienes piensan que efectivamente los EE.UU. han sido, desde la finalización de la 2ª Guerra Mundial, algo así como los abanderados de la paz y la justicia mundial y por el contrario la URSS la encarnación de todos los males. Todo el mundo sabe de Siberia, el Gulag, etc., pero nadie parece acordarse de Guantánamo o de esos miles de norteamericanos de ascendencia japonesa que fueron internados en campos de concentración al inicio de la 2ª G.M. simplemente por tener los ojos rasgados.

En realidad bastaría con recomendar el visionado de la serie de televisión dirigida por Oliver Stone llamada «La historia no contada de los EE.UU.», emitida en TVE2, donde con pruebas y documentación exhaustiva se relata los atropellos y crímenes cometidos por ese país desde la 2ª G.M. hasta casi nuestros días, pero de momento voy a dar unos datos para que pueda compararse la agresividad de la URSS y de EE.UU. por algunos aspectos de su expansión militar.

Según datos facilitados por el Pentágono en 2005, los EE.UU. tienen 737 bases militares situadas en 63 países y presencia militar en otros 93 países más, con un total permanente de 255.065 militares destacados en ellas. Esto incluye la base de Guantánamo que, para quien no lo sepa, se trata de un territorio retenido por EE.UU. tras la independencia de Cuba –supuestamente arrendado a perpetuidad desde 1903– con una superficie de más de 115 Km2 (la de Rota tiene 27 Km2, Gibraltar 6,8) y en la que se encuentra el famoso Centro de Detención. Ni que decir que esta base se retiene contra la voluntad de Cuba, pero es inútil lo que este país haga ante la ONU o cualquier otra instancia, porque el peso de EE.UU. es gigantesco y arrasa cualquier legalidad.

Durante la existencia de la URSS, ésta tenía lógicamente bases en algunas de las repúblicas que la componían, hasta un total de 11. Ignoro si continúan existiendo, aunque sabemos que algunas de ellas persisten, como la naval de Sebastopol, ahora de actualidad por los sucesos de Crimea y Ucrania. En el extranjero tenía una base en Vietnam (ya cerrada), una en Cuba (ya cerrada), otra en Venezuela con 200 hombres y una última en Siria con 350 militares. Eso es todo.

En cuanto a China, sólo posee una base en el extranjero (no se contabilizan los bazares de Todo a 100).

A esto hay que sumarle que desde tiempo inmemorial, la URSS –hoy Rusia– ha estado rodeada de misiles apuntando a su territorio, desde bases situadas en países fronterizos. Por el contrario, en una ocasión allá por octubre de 1962, la URSS comenzó a instalar misiles en la isla de Cuba y la reacción de EE.UU. fue ponernos al borde de la guerra nuclear y sólo el paso atrás de los soviéticos consiguió evitarla.

Existe la creencia generalizada de que las dos bombas atómicas que por orden del presidente Truman fueron arrojadas sobre Japón en 1945 sirvieron para acortar la guerra. Documentos publicados en los propios EE.UU. muestran que esa creencia es absolutamente falsa y que ni acortó ni alargó la guerra, lo que los americanos deseaban dejar claro con aquel genocidio era que quien se la hacía la pagaba y al tiempo mostrar a su enemigo en ciernes, la URSS, el poder de las armas que poseían.   

En realidad, mostrar la agresividad de EE.UU. desde el siglo pasado es una tarea que requiere tiempo y espacio, pero que no es difícil exponer porque datos hay más de los precisos, existen muchos libros y textos que documentan esa historia. En todo caso insisto, vean esa serie de Oliver Stone y quizás se llevarán una sorpresa. Para quien sienta curiosidad por la historia, resultará además muy amena.

sábado, 19 de abril de 2014

Cualquier tiempo pasado ya pasó (y a veces fue mejor)

Dice Javier Marías, “hubo unos años en que la gente quería ser más culta, más educada, más participativa”. Eso duró unos años, “y luego parece como si hubieran dicho: esto cuesta mucho, esto es muy cansado, volvamos a ser brutos. Y en eso estamos”.

Una de las tareas que más esfuerzo me lleva es tratar de conectarme con lo que la gente piensa, es bastante más laborioso de lo que aparenta y en contra de lo que muchos creen no es tan frecuente ni fácil. Lo normal es que uno viva en una cápsula que contiene también a quienes le son afines por proximidad geográfica, por trato diario, profesional o de otro tipo, y eso conduce a la idea de que esa realidad nuestra es la universal y nada más lejos de la verdad.

Por ejemplo, trato con un joven muy cercano para el que la vida se reduce a la música que comete en un grupo y al mundillo cinematográfico al que pretende incorporarse me temo que con escaso éxito, no es fácil. Tiene 22 años y me asombra cómo el resto de las cosas son para él tan presentes como para mí pueda ser la búsqueda de fósiles bajo los hielos de Siberia. Yo no sabría decir –respecto de él– entre la ignorancia y la indiferencia cuál es la causa y cuál el efecto.

Tenía antes muy cercana a mí a una persona, no tan joven, pero que para mi desagradable sorpresa no estaba mínimamente interesada por algo más profundo que lo que podríamos llamar la epidermis del mundo. Su universo no trascendía de quienes le rodeaban, amigos y algunos familiares, y todo lo demás se reducía a interesarse por el último modelo de iPhone o por el recorrido de su próximo viaje de vacaciones. Cuesta creerlo, pero no había más. Con una carrera, un master y dos idiomas además del propio, parece que se había saturado su depósito de conocimientos y era de esas personas que cuando ya ha decidido hacer un viaje de vacaciones a la República Dominicana mira en un mapa a ver dónde se encuentra "eso" (los hay que ni llegan a mostrar ese interés).

Citando de nuevo a mi admirado Javier Marías, ha publicado en El País semanal el pasado domingo 30 de marzo su artículo de los domingos y en ésta como en bastantes ocasiones me siento identificado con su contenido. Recomiendo su lectura, pero si no tienen ganas de usar el enlace les avanzo que trata acerca del cambio a mejor que se produjo en los hábitos de la ciudadanía tras la muerte del dictador, y cómo parecía que nos acercábamos a los hábitos de esos europeos entre los que queríamos colocarnos. Por eso pudo eliminarse de los transportes públicos aquel letrero que decía "se prohibe escupir", la gente comenzó a tirar los papeles en las papeleras, se redujo bastante el lanzamiento de restos de comida en el suelo de los bares, mejoró notablemente la educación ciudadana y en general daba la sensación de que este país iba a tener arreglo.

Lamentablemente, ese afán de mejora desapareció y hemos vuelto al comportamiento cafre incluso en la relación con los demás y si en aquella época mi hija de 3 años llamaba la atención a quienes por la calle arrojaban papeles al suelo y el afectado se cortaba y lo recogía, me temo que ahora le soltarían un improperio a la niña y a mí me darían un guantazo, para que aprendiera a educar. Para colmo, el tuteo generalizado que nos ha invadido le proporciona a la persona que lo practica –prácticamente todo el mundo– la sensación de una confianza que en realidad no existe y con eso la falta de respeto al otro se hace normal.

Parecía entonces que la afición a la literatura y la música iba calando en las personas, pero aparecieron los smartphones que sustituyeron a los libros y Lady Gaga y similares como sucedáneos de la música y por ahí estamos. He leído una frase de un tal Andrei Tarkovski (cineasta), que dice: «L’art est par nature aristocratique, et son effet sur l’auditoire naturellement sélectif» (lo de dejarlo en francés es porque creo que cualquiera entiende la frase). Puede no gustarnos, pero es cierto. Para poder extender cualquier hecho cultural es preciso degradarlo previamente o, formulándolo de otra forma, según aumenta la audiencia disminuye la calidad.

Bueno, es más lo que Marías cuenta, pero lo mejor es leerlo aquí.

viernes, 11 de abril de 2014

Hortografía

Como ya he comentado en otras ocasiones –esto quiere decir que me repito, pero lo sé– tengo la tonta costumbre de leerme por las mañanas varios diarios digitales –mal asunto– y lo que es peor, también todo o parte de los comentarios que casi siempre acompañan a las noticias. Si lo primero es desaconsejable por aquello de la estabilidad mental, lo segundo sencillamente puede acarrear caer fulminado por un ataque cardíaco.

¿Por qué estos malos presagios? Ay, si se pregunta eso es que usted no lee esos comentarios o no detecta lo que yo. Las noticias están abarrotadas de disparates gramaticales de todo tipo, como corresponde a los conocimientos académicos de los llamados periodistas, pero es que quienes insertan comentarios aparte de valorar en muy poco su tiempo suelen desconocer lo que antes sabía cualquier alumno de bachillerato y en los tiempos que corren ignoran la mayoría de los titulados universitarios acerca de las reglas ortográficas.

Tengo una serie de entradas publicadas en este blog a las que presuntuosamente llamaba Español para españoles con las que llegué a la cifra de 25 y que ya abandoné, porque si hay gente poco interesada en el idioma español, esos son los españoles. Más me valdría haberlas dedicado a los esquimales, porque han resultado ser las que menos interés despiertan y por eso las menos leídas del blog.

El desprecio y omisión de los signos de apertura de interrogaciones y exclamaciones es general y hasta campañas gráficas del gobierno cometen ese error y por supuesto ocurre lo mismo en las campañas publicitarias de las grandes marcas. Esto sucede porque sencillamente no se le da importancia al idioma ni a su gramática y casi se exhibe ese desprecio como un signo de iniciativa y rebeldía. ¡Qué caramba!, uno es persona de inteligencia superior y se rebela contra el sometimiento, ejercita el derecho a decidir también en la escritura y nadie le va a señalar cómo debe hacer las cosas.

Hay quienes sostienen esa falacia de que la lengua la hacen los hablantes, ignorando que eso era cierto antes, pero ahora el hacedor es la prensa y televisión, en especial la publicidad, que son los que lanzan las consignas seguidas ciegamente por la mayoría. Ahora mismo hay en el cien por cien de las películas y series de TV dobladas un abuso de la expresión ¿sabes qué? que sólo he oído a adolescentes ignorantes y que no es ni de lejos una expresión válida en español, parece que están empeñados en imponer su uso general.

He leído hace pocos días a un supuesto erudito que vaticinaba y preconizaba la desaparición de los signos de puntuación porque si eso supone una dificultad a la hora de escribir lo que hay que hacer –según él– es eliminarlos, algo así como se eliminan las lomas –abriendo trincheras– y los valles –con viaductos– al paso del AVE porque no se admiten dificultades que ese tren no sea capaz de superar.

Me parece que no hay solución, porque para eso deberían ser muchos los que desearan que la hubiera y no es el caso, así que seguiremos disfrutando de disparates como eso de LAS miles de personas… que para que fuera válido habría que modificar sustancialmente nuestra gramática, pues el artículo LAS debe coordinarse con el nombre y queramos o no miles es siempre masculino, como docenas es femenino, y por eso hay que decir los miles de personas y las docenas de soldados y no lo contrario.

Hay faltas de ortografía que son virales –como se dice ahora– y la mayoría escribe «haber» por «a ver» o «a parte» por «aparte» y se quedan tan anchos. Ya es inútil coger un berrinche cuando en vez de describir la ubicación de algo se dice «a pie de» y se acabó (sólo es válido «a pie de obra»), sin percibir que todo esto conduce al empobrecimiento del idioma y que cuanto más simple y elemental sea éste más simples serán nuestros cerebros (¡para qué queremos el cerebro si tenemos genitales y smartphones!).

Y ahí siguen tan ufanos los médicos, ingenieros, economistas, tan satisfechos de sus conocimientos, que en lo que a gramática se refiere está por debajo de los que cualquier niño de 14 años poseía hace tan solo 40 ó 50 años. En su afán universalista e integrador el sistema educativo español ha ido bajando su rasero hasta conseguir generalizar y legitimar el analfabetismo. Mejor no hablar del español que se habla y escribe en la mayoría de los países de la América hispana, no hay más que echar un vistazo a los foros en Internet.

No iba a decir nada, pero por supuesto ortografía se escribe sin hache, lo saben hasta los periodistas.

sábado, 5 de abril de 2014

Un oxímoron: justicia en España

El ministro de Justicia y su protegido Miguel Blesa
Dice el diccionario de la RAE a propósito de la palabra oxímoron. (Del gr. ὀξύμωρον).1. m. Ret. Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; p. ej., un silencio atronador.

Al ejemplo sobre el silencio atronador yo añadiría si me lo permitieran el de justicia española, porque a la vista está que en España ni los gobernantes ni los gobernados tenemos la menor idea de lo que la palabra justicia significa, aunque hay que aceptar que nos ocurre lo mismo con cualquier concepto abstracto, cuyo significado suele atragantársenos.

En 1985 y a propósito del pronunciamiento de la Audiencia Territorial que impedía la ya sentenciada demolición de un chalet situado en Jerez de la Frontera propiedad de Bertín Osborne (perteneciente a la más rancia aristocracia local), decidida en anteriores fallos, el alcalde de esa ciudad Pedro Pacheco hizo unas declaraciones en las que afirmaba que “la Justicia es un cachondeo”. Esta afirmación tuvo un gran éxito en todo el país, que disfrutó comprobando cómo alguien que ocupaba un cargo oficial decía en voz alta lo que todos pensábamos. Para que quedara claro aquello del cachondeo, el beneficiado Bertín Osborne prometió celebrar una gala en la plaza de toros de la ciudad a beneficio de “las familias afectadas por las demoliciones municipales”.

Desde entonces, numerosos casos han ido confirmando esa creencia: basta con pertenecer a determinadas castas para saber que la condena no se producirá o el proceso se demorará tanto que los ciudadanos nos iremos olvidando del delito y del delincuente, que finalmente saldrá limpio y libre. Basta observar lo que está ocurriendo con Camps, Correa (Gürtel), Bárcenas, Urdangarín, Ruiz Mateos, Díaz Ferrán y cientos más sobre los que leemos en la prensa acompañados de un gran estrépito y que después se desvanecen en el silencio.

No afecta solamente a nombres de resonancia, en diciembre de 2010 hubo una huelga de controladores aéreos de gran repercusión y que afectó a miles, yo entre ellos. El gobierno tronaba y prometía un duro castigo a los culpables, pero han pasado tres años y cuatro meses y del escarmiento nunca más se supo, aquellos caballeretes salieron indemnes del desastre que provocaron y todavía les debe durar la risa que les provocaban las amenazas. Ellos son uno de esos colectivos intocables, no nos hagamos ilusiones.

Ahí tenemos el caso Urdangarín, todos hemos podido seguir las escenas en que comparecía ante los tribunales, las citaciones de su esposa la infanta y el largo rosario de delitos que la prensa va descubriendo de día en día. Hoy casi todo se ha difuminado y la sensación que se percibe es que el día menos pensado se producirá una sentencia absolutoria o una levísima condena que deje claro que a ellos no se les molesta. Ni Hacienda somos todos, ni somos todos iguales ante la ley. A ver si nos enteramos.

Otro caso de escándalo es el del banquero Miguel Blesa, amiguísimo de José María Aznar. Cada día se descubren nuevas pruebas acerca de la participación de este rufián en el hundimiento de Iberia desde su privilegiado puesto de presidente de Caja Madrid, vendiendo literalmente la compañía aérea a sus amigos ingleses. Más tarde fue la propia Caja Madrid la víctima y sus clientes los estafados con todo el asunto de la comercialización de las preferentes. La llegada del nuevo presidente de la caja Rodrigo Rato no hizo más que complicar las cosas, pues a una falta total y manifiesta de escrúpulos se unía la más absoluta incompetencia –por algo se lo quitaron de encima los del FMI– y su pertenencia a la clase política en el poder, estos dos patriotas no tenían reparo alguno en hundir lo que fuera con tal de beneficiarse a sí mismos y a los amiguetes que en un futuro les devolverían el favor.

Este caso de Blesa es uno de los más escandalosos y sangrantes. El juez Elpidio Silva que comenzó a instruir la causa de este delincuente lo metió en la cárcel sin darse cuenta de que atacaba a unos de los pilares de nuestro país y del partido gobernante. El resultado es que Miguel Blesa ha salido de la cárcel por intervención de la Audiencia Provincial de Madrid y el juez Silva está inhabilitado y corre peligro de ser encarcelado. Para que aprendan él y todos sus colegas. Con el verdadero poder no se juega, los jueces están ahí para hacer lo que se les diga y si no que se miren en Garzón, al que se ha transformado en un aviso viviente de lo que le puede ocurrir a los desafectos.

sábado, 29 de marzo de 2014

Cuidadito, estos no juegan

Hoy mismo encuentro en la prensa («La Vanguardia» de Barcelona) una noticia cuyos primeros párrafos reproduzco:

«Jerusalén, (Efe).- El Ejército israelí mató hoy con disparos de precisión a dos personas que según su versión de los hechos trataban de cruzar la verja que separa los Altos sirios del Golán, ocupados por Israel desde 1967.
Según un comunicado difundido por las Fuerzas Armadas, el suceso ocurrió a las 10:30 hora local cuando soldados de la unidad de elite "Golani" detectaron a las dos personas en la proximidad de la citada verja de separación.
La edición digital del diario israelí "Yediot Aharonot" detalla, por su parte, que los militares ignoraron el protocolo y ni siquiera trataron antes de detener a los sospechosos "debido a las lecciones aprendidas" recientemente y a "unas normas operativas más estrictas".»

Las conclusiones son fáciles e inmediatas. Lo primero, está claro que ni la UE ni EE.UU. van a abrir la boca por este doble asesinato, lo ha cometido Israel, así que punto final. Lo segundo es que si de verdad se quiere proteger Melilla y Ceuta, basta con traer un destacamento del ejército israelí a ocuparse de la tarea y ya podemos olvidarnos. Por el contrario, si queremos acabar con Israel, no hay más que pedirles que nos permitan proteger sus fronteras con nuestros medios y en poco más de un mes Israel habrá desaparecido del mapa y con ello un problema serio para la comunidad internacional.

Claro que esto último es hablar por hablar, Israel sabe que su eliminación está asegurada si no aplica métodos expeditivos, mientras que en la compasiva España son mayoría los que no se dan cuenta de lo que nos jugamos, quieren que las verjas se eliminen colocando en su lugar tan solo letreros de Prohibido el paso y que sea lo que dios quiera. Por cierto, no creo que las numerosas ONGs que están por el paso libre de africanos hacia España vayan a movilizarse por éste y otros sucesos similares de los que sabemos a diario, ya se sabe que todo lo que ocurra con los ciudadanos de África es necesariamente asunto de España, lo que suceda con los del Cercano Oriente, no.

Esperaba que esta noticia apareciera en todos los periódicos, pero curiosamente ninguno de los otros que leo se ha hecho eco y en La Vanguardia desapareció al día siguiente. No sé cómo interpretar esto, si como que un sirio vale menos que un africano o como decía al principio, que hay una consigna general de no difundir noticias desfavorables para Israel. No es el único caso chocante, aquí en las manifestaciones del día 22 un joven perdió un testículo y otro un ojo, ambos como consecuencia de disparos con pelotas de goma, y la repercusión ha sido menor que la de los pelotazos en Ceuta que hasta donde se sabe no produjeron daños directos en los asaltantes. La diferencia fundamental estriba en que aquellos ejercían un derecho y estos últimos estaban cometiendo un delito. Claro está que a los africanos los protegen las ONGs y a los españoles los ministros Jorge Fernández Díaz y su milagrosa Santa Teresa, Fátima Báñez y su virgen del Rocío.

Pertenecemos a un país que ignora lo que es la justicia, pero al que le encanta la caridad, por eso todo el contencioso que rodea las verjas de Ceuta y Melilla y por lo mismo el éxito de repugnantes programas de televisión como ése de TVE1 llamado «Entre todos» presentado por esa infame comedianta de nombre Toñi Moreno. 

lunes, 24 de marzo de 2014

Suárez

Ha muerto Suárez y de repente parece que no hay español que no lo amara profundamente, tanto aquellos que siempre estuvieron con él como los que le traicionaron uno tras otro. Me produce escalofríos esa cola de quienes esperaban para rendirle honores en el Congreso, me recuerda a tantos que hicieron lo mismo en el Palacio de Oriente a la muerte del dictador, puro fetichismo mezclado con necrofilia.

Para ser sincero, tengo la sensación de que a pesar de ser quizás el presidente que más hizo por España, todos supimos ponernos en contra de él al tiempo que reconocíamos sus indudables méritos. La derecha lo aborrecía, la izquierda lo detestaba y los suyos le dieron la espalda. Incuestionablemente a su favor: que no se sabe que mandara dinero a Suiza ni pasó a ocupar un puesto de consejero en las empresas de energía o bancos tras dejar el gobierno, como hicieron sus sucesores.

Los mismos periódicos que estos días llenan sus portadas de alabanzas al fallecido, cuando él gobernaba lo cubrían de desprecio y descalificaciones. No acabo de entender cómo lo que entonces eran acciones de gobierno malignas y disparatadas hoy son ejemplo de equilibrio, templanza y buen gobernar. Da la sensación de que en España hay que morirse para tener la posibilidad de ser valorado en positivo, esto no es nuevo.

Si me pidieran que dijera rápidamente lo que me viene a la cabeza al oír su nombre, citaría en primer lugar que se me grabó en la mente un chiste gráfico, no consigo recordar quién era el autor pero estoy seguro de que era un humorista muy popular, quizás en la revista de humor Muchas Gracias. Fue tras su nombramiento por el rey para presidente del gobierno y se veía un par de hombres, quizás con algún signo de pertenecer a lo que entonces se llamaba bunker (los ultrafranquistas) y uno le decía al otro “¿no es fantástico?, y también se llama Adolfo…”. Era difícil olvidar que había ocupado la Secretaría General del Movimiento, lo que quedaba de Falange, y que había jurado fidelidad a los principios del Movimiento Nacional, igual que más tarde lo haría el rey casi en los mismos términos.

Lo segundo que recuerdo es una aparición en televisión la noche antes de la jornada de reflexión de las elecciones generales y aunque no consigo recordar sus palabras exactas, sí me acuerdo de que más o menos venía a decir que si ganaban los socialistas el aborto iba a hacer su aparición masiva en España. Me pareció una jugada sucia impropia de quien parecía desear la evolución del país sin crear trincheras que poco ayudarían. No me gustó nada.

En tercer lugar, imposible olvidar su valor al legalizar al partido comunista aquel sábado santo que, inevitablemente, por una u otra razón se quedó en el recuerdo de muchos, y sea cual sea el sentimiento que despierte debería admitirse que aquello supuso la posibilidad de que todo el mundo se sintiera incluido en aquel proyecto de futuro que defendía. Una decisión sorprendente y valiente, porque aunque este hombre seguía inevitablemente el guión que desde fuera le imponían, llego a creerse su papel –como el general della Rovere– y trató de hacerlo a su manera, con la independencia que pudo permitirse.

Por último, otra imagen que quedó grabada en la memoria de todos, viejos y jóvenes, porque además es repetida con frecuencia en la televisión, fue aquel gesto de valor que dejó a todos asombrados cuando en mitad del tiroteo de los hombres de Tejero en el Congreso, permaneció tranquilo en su asiento como si aquello no fuera con él. Yo era amigo de alguien que entonces estaba de diputado y me confesaba que tenía la cara pegada al suelo y que no se hundía más porque no podía. Acompañó a Suárez en el gesto Santiago Carrillo, que más tarde contaba que aquella actitud la mantuvo porque estaba seguro de que lo iban a matar hiciera lo que hiciera.

Entre medias de todo esto, unos años en los que la evolución política nos mantuvo expectantes, no había tanto tiempo para el fútbol, los guasap y todas las pamplinas que ahora ocupan el cerebro de los ciudadanos que parecen no saber que las libertades tienen que ser defendidas constantemente y que nada ha sido conquistado de manera definitiva. A la vista está.